Música Clásica online - Noticias, eventos, bios, musica & videos en la web.

Música Clásica y ópera de Classissima

Juan Sebastián Bach

lunes 29 de agosto de 2016


Ya nos queda un día menos

25 de agosto

Talibanismo historicista y estilo Mozart

Ya nos queda un día menosA estas alturas de la película, parece claro que el movimiento historicista ha aportado muchas cosas positivas a la interpretación musical, no solo al repertorio en principio más apropiado para el uso de los instrumentos originales, esto es, el que va del barroco hacia atrás, sino también a épocas más recientes, empezando por el clasicismo de Haydn y Mozart. Ha descubierto nuevos colores, renovadas maneras de articular, reveladores claroscuros, acentos insólitos y, con todo ello, nuevas posibilidades expresivas. Bravo. Pero también ha traído con él factores negativos. Uno de ellos es la confusión entre los medios y el fin, marcando como prioridad el uso de unos instrumentos, unos tempi y una articulación determinadas al tiempo que se pierde de vista la intención expresiva, es decir, la idea "detrás de las notas" que el artista, partiendo tanto del conocimiento de la estética de la época y de la personalidad del compositor como de su particular sensibilidad como intérprete, está obligado a poner de relieve para no ser un simple recreador de sonidos. Quedarse en la mera distinción entre los "históricamente informados" y los que no lo son –algunos, incluso, en lo primero en que se fijan es en el número de ejecutantes– resulta un craso error, porque el concepto interpretativo puede ser de lo más diverso. En Mozart, por ejemplo, Frans Brüggen está más cerca de Otto Klemperer que de Roger Norrington, y este a su vez lo está mucho antes de Claudio Abbado que de John Eliot Gardiner. Y este último casi podría hacer pensar en George Szell más que en su compatriota Trevor Pinnock. Otra creencia equivocada que es consecuencia del movimiento historicista –aunque no culpa de éste, sino de aquellos músicos caracterizados por su mal gusto y de aquellos aficionados perezosos de mente– es la de que ligereza sonora equivale a ligereza expresiva, e incluso a fraseo pimpante y frivolón; o de que apostar por el músculo orquestal, por los grandes arcos melódicos, por los tempi reposados y por la reflexión poética equivale a "romantizar" la interpretación. Piensan ellos que limpiar de "adherencias románticas" a Mozart equivale a algo así como quitarle las capas de mugre a la Capilla Sixtina, cuando en realidad lo que están haciendo –me refiero a los malos intérpretes, porque los hay excelentes– es restarle potencia expresiva a la partitura. El pathos y la profundidad emocional, aunque revestidos de las maneras propias de la época, son también un componente esencial del clasicismo. Negarlo supone convertir a Mozart (¡cuántas veces lo hicieron en tiempos pasados algunos de los que no habían ni oído hablar de instrumentos originales!) en una cajita de música o en un amable carrusel de melodías en el que lo más grande del autor, que no es sino su capacidad para reflexionar sobre la condición humana, se diluye por completo. Por otro lado, si en un momento dado puede parecer que aquello suena a Beethoven, no debería nadie escandalizarse: lo que hace grandes a determinados creadores, y el autor de La flauta mágica es uno de ellos, radica en buena medida en su capacidad para adelantarse a su tiempo, abrir nuevas vías expresivas y mirar hacia el futuro. ¿Qué problema hay en que el último movimiento de la Júpiter, que por algo la llamarían así, mire con descaro al poderoso mundo beethoveniano? Desdichadamente, en los últimos años se extiende una actitud intolerante que lleva a ciertos melómanos y críticos a demonizar toda propuesta interpretativa que se aleje de la praxis que ellos creen imprescindibles para acercarse a determinados repertorios. Algunos incluso llegan al extremo de descalificar de entrada a cualquier intento, en nuestros días, de abordar a un Bach o a un Haendel sin instrumentos originales y/o sin plegarse a las propuestas del historicismo. O de calificar como pesadas, mastodónticas, y fuera de estilo –wagnerianas dicen algunos, sin rubor a caer en el más risible tópico– lecturas del repertorio clásico hechas en la mejor línea de los Furtwaengler, Walter, Böhm o Bernstein, directores que –de nuevo aquí hay que fijarse en el concepto– tienen mucho que ver entre sí en lo que son las formas interpretativas, esas de la "gran tradición centroeuropea", pero poco en lo que a la idea expresiva se refiere. Lo curioso es que estos aficionados terminan siendo mucho más papistas que el Papa. Yo diría que auténticos talibanes. Porque algunas de las cabezas visibles del movimiento historicista son más tolerantes que ellos y se niegan en redondo a considerar sus propuestas como únicos modelos a seguir. Además, no confunden –como sí hacen sus ciegos admiradores– la idea expresiva con la materialización concreta de esa idea, que puede resultar de lo más diversa. Fíjense ustedes lo que sobre el Mozart de Leonard Bernstein, para algunos el colmo del "desmelene romántico" –escuchen el "wagneriano" Adagio del Concierto para clarinete que les he dejado arriba–, decía nada más y nada menos que Nikolaus Harnoncourt, un director que no podía ser más distinto al norteamericano en sus planteamientos sonoros: "Aprecio al director Bernstein como intérprete de Mozart. Sus versiones del músico de Salzburgo me han impresionado como ninguna otra. En efecto, tienen un algo más profundo que no es dado escuchar en la mayoría de las interpretaciones realizadas por otros artistas. (...) Y cuando los críticos dijero en Salzburgo que sus interpretaciones de Mozart no eran sostenibles desde el punto de vista estilístico, tuve la sensación de que estaban haciendo afirmaciones completamente injustas. Porque no hay una sola persona en el mundo que pueda decir éste es el estilo de Mozart, aquél no. Nadie puede decirlo. Y si alguien tiene una visión profunda de la obra y es capaz de interpretarla de manera convincente, entonces eso es el estilo de Mozart en este momento".Peter GRADENWITZ: Leonard Bernstein, Espasa Calpe, 1986, pp. 144-145 (las cursivas están en el original).En fin, yo seguiré disfrutando de todos los Mozart, tan variados entre sí, que me llegan emocional e intelectualmente. Los de Furtwaengler, Walter, Klemperer, Kubelik, Böhm, Solti, Giulini o el citado Bernstein; como también del Mozart de Pinnock, Koopman y Brüggen, de algunas grabaciones de Gardiner y de las iconoclastas propuestas de Harnoncourt. Del Mozart que sin duda harán los muchos grandes directores de instrumentos originales que aún están por venir. Y del sublime Mozart que hace hoy Barenboim, por descontado.

Ya nos queda un día menos

12 de agosto

La Júpiter por Brüggen: ¡esto sí!

Tras la frialdad extrema de Gardiner y la desequilibrada mezcla entre luminosidad y carácter aéreo de Herreweghe, cierro un tríptico de versiones historicistas de la Sinfonía nº 41 de Mozart con la registrada en 2010 en Rotterdam por Frans Brüggen y su Orquesta del siglo XVIII. ¡Esto sí que es una Júpiter! Y no se piensen que el maestro holandés ofrece una lectura menos radical en lo sonoro, más cercana a la tradición, que las de sus referidos colegas. En absoluto: el rigor historicista es absoluto. Sencillamente, sintoniza mucho mejor con el universo mozartiano que ellos –desde luego no lo diría en Bach, pero aquí sí– y se muestra como un músico mucho más cabal, más sensato y más inspirado. En realidad, nada hace Brüggen en especial –salvo el discutible regulador que cierra el Menuetto– en esta interpretación. Simplemente se limita a exponer la música con fuerza, con sinceridad y con garra dramática, manteniendo siempre la sobriedad que le caracteriza pero resultando altamente expresivo y evitando cualquier exceso. No hace falta resultar seco y cuadriculado como Gardiner, ni caer en lo volatil, en lo grácil o en lo pimpante a la manera de un Herreweghe. Seriedad, articulación bien marcada, músculo sin pesadez, rusticidad no agresiva, tensión interna e interés por profundizar en el pathos de la música son sus señas de identidad en Mozart, a lo que en esta sinfonía debemos añadir el convencimiento de que junto al imprescindible carácter épico de la misma hay que hurgar en los aspectos trágicos que se esconden en la partitura. Únicamente se me ocurren dos reparos: escasez de sensualidad y de humanismo –esto también es marca de la casa, vamos a reconocerlo– y descuido a la hora de exponer algunas líneas de las maderas en el Finale. Voy a decirlo: con Klemperer y con Barenboim, músicos mucho más cercanos en lo expresivo a Brüggen que los dos citados colegas de los instrumentos originales, eso no pasaba. En cualquier caso, lo tengo muy claro: esta grabación del sello Glossa es la ideal para tener las tres últimas sinfonías de Mozart –excelente la 39, no tanto la 40– en versión historicista. Además, suena estupendamente.




Musica Antigua en Chile

7 de agosto

Venta hasta agotar stock de libro " La Solmisación - Una herramienta para la interpretación de la música renacentista y barroca" de Samir Suez

Replicando las exitosas experiencias con los libros "Música y Retórica en el Barroco" de Rubén López Cano y la "Guía para disfrutar más de la Música Antigua" de Ramiro Albino. Hoy, www.musicantiguaenchie.cl pone a disposición de uds. el libro del músico chileno Samir Suez "La Solmisación - Una herramienta para la interpretación de la música renacentista y barroca". Su valor,  es de $18.000.- (más gastos de envío para regiones) Interesados pueden escribir a enriquevasconcelos@hotmail.com para coordinar pago y entrega. Antecedentes de la investigación Bajo el nombre solmisación se comprende un aspecto del código de lenguaje musical tanto esencial para la comprensión de la escritura musical del Renacimiento y del Barroco cuanto desconocido en los ambientes académicos y artísticos de nuestro medio. En efecto solmisación es el método original de lectura/interpretación y escritura del cual deriva nuestro actual solfeo. Fue inventado por Guido de Arezzo a inicios del primer milenio y tuvo vigencia hasta el siglo XVIII, cuando se consolida el solfeo como medio de lectura musical tendiente a la enseñanza de la afinación absoluta. Durante esos siglos, las llamadas sílabas de la solmisación do, re, mi, fa, sol, la, aludían a relaciones musicales de la composición que en muchos casos se alejan considerablemente de aquello a que aluden los mismos nombres de las notas hoy en día. En efecto, aún cuando los actuales nombres de las notas coinciden con los de la solmisación, esta última comprende elementos de composición musical que son bien distintos de los nuestros, además de imprescindibles para poder entender y ejecutar las músicas de los repertorios que hoy consideramos bajo el rótulo música antigua. Así por ejemplo, si queremos entender mucho del repertorio de J.S. Bach, no podemos prescindir del conocimiento del código de la solmisación, pues gran parte de los aspectos poéticos y de código musical de su obra se encuentran regidos por su reglas. Igual cosa en relación a los compositores italianos del siglo XVI y XVII quienes en no pocas oportunidades utilizan estas reglas para escribir textos o significados encriptados en las melodías musicales, sin los cuales acceder al contenido poético-musical se vuelve imposible. Así por ejemplo sucede con la obra de Luca Marenzio, Luzzasco Luzzaschi, Claudio Monteverdi, Orlando di Lasso entre tantos otros. Por otro lado, el método de la solmisación se difunde tan ampliamente en el Renacimiento que los compositores de la escuela Franco Flamenca, Obrecht, Willaert, Wert y principalmente Josquin de Près, se avalan normalmente de ella para organizar la polifonía imitativa, insertando en ella textos de una significación crítica y social notable. Un ejemplo es la misa Josquin de Près, “La sol fa re mi" (Las-cia fa-re a me), dedicada al Cardenal D’Ascanio. El mismo Leonardo Da Vinci, cuya fama de improvisador musical era notable en la época, esconde en las sílabas de la solmisación textos de una belleza notable. Por ejemplo, “L’amore lasso mi fa remirare". (L’amo-re-la-sol-mi-fa-re-mi-la-re). Sin su conocimiento, nos perdemos una parte esencial de la escritura musical y verdaderamente no llegamos a interpretar esos repertorios de forma cabal, cambiando en no pocos casos elementos importantes del análisis musical.  Samir Suez



Juan Sebastián Bach
(1685 – 1750)

Johann Sebastian Bach ( 21 de marzo de 1685 - 28 de julio de 1750) fue un organista, clavecinista y compositor alemán de música del Barroco, miembro de una de las familias de músicos más extraordinarias de la historia, con más de 35 compositores famosos y muchos intérpretes destacados. Sus obras más importantes están entre las más destacadas y trascendentales de la música clásica y de la música universal. Entre ellas cabe mencionar los Conciertos de Brandeburgo, el Clave bien temperado, la Misa en si menor, la Pasión según San Mateo, El arte de la fuga, La ofrenda musical, las Variaciones Goldberg, la Tocata y fuga en re menor, las Cantatas sacras 80, 140 y 147, el Concierto italiano, la Obertura francesa, las Suites para violonchelo solo, las Sonatas y partitas para violín solo y las Suites orquestales. Su reputación como organista y clavecinista era legendaria, con fama en toda Europa. Aparte del órgano y del clavecín, también tocaba el violín y la viola de gamba, además de ser el primer gran improvisador de la música de renombre. Su fecunda obra es considerada como la cumbre de la música barroca. Se distinguió por su profundidad intelectual, su perfección técnica y su belleza artística, y además por la síntesis de los diversos estilos internacionales de su época y del pasado y su incomparable extensión. Bach es considerado el último gran maestro del arte del contrapunto, donde es la fuente de inspiración e influencia para posteriores compositores y músicos desde Mozart pasando por Schoenberg, hasta nuestros días.



[+] Mas noticias (Juan Sebastián Bach)
25 ago
Ya nos queda un d...
12 ago
Ya nos queda un d...
7 ago
Cuestión de Sensi...
7 ago
Musica Antigua en...
29 jul
camino de musica
29 jul
Esfera Wordpress
28 jul
Google Noticias E...
28 jul
Google Noticias E...
28 jul
Google Noticias M...
28 jul
Google Noticias C...
28 jul
Google Noticias A...
26 jul
camino de musica
26 jul
Google Noticias M...
26 jul
Google Noticias A...
26 jul
Google Noticias E...
26 jul
Google Noticias C...
26 jul
Google Noticias E...
20 jul
Esfera Wordpress
20 jul
Pablo, la música ...
17 jul
Esfera Wordpress

Juan Sebastián Bach




Bach en la web...



Juan Sebastián Bach »

Grandes compositores de música clásica

Cantatas Conciertos De Brandeburgo Clave Bien Temperado Variaciones Goldberg Misa

Desde enero del 2009 Classissima ha facilitado el acceso a la música clásica y ha expandido su público.
Classissima ayuda tanto a aficionados como a expertos de la música clásica en su experiencia con la internet.


Grandes directores de orquesta, Grandes intérpretes, Grandes cantantes de ópera
 
Grandes compositores de música clásica
Bach
Beethoven
Brahms
Chaikovski
Debussy
Dvorak
Handel
Mendelsohn
Mozart
Ravel
Schubert
Verdi
Vivaldi
Wagner
[...]


Explorar 10 siglos de la música clásica...